Alba León ha vivido toda su vida en la vereda El Turco en el Norte del Cauca cultivando café. A sus 65 años, tiene más sueños que nunca para su finca cafetera El Oasis. Alba ha participado en varios proyectos del componente de empoderamiento económico del Programa Hilando Vidas y Esperanza de USAID, implementado por OIM y ahora está aplicando nuevas técnicas para mejorar la producción y distribución de su café. 

El Turco es una de las 15 comunidades priorizadas en 2022 por el Programa Hilando Vidas y Esperanza (WLH) de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Allí habitan unas 80 familias que se dedican a la agricultura, produciendo café, la apicultura y la producción de panela. 

La historia de El Turco, como cuenta Alba, es parecida a la de muchas comunidades del Norte del Cauca, marcada por la presencia de grupos armados ilegales, que controlaban y ponían condiciones a la vida comunitaria. Además, la desigualdad, la pobreza y el estado de las vías de acceso dificultan el crecimiento en la producción y comercialización de productos agrícolas.

Alba recuerda que, por las dificultades económicas de su familia, ella no terminó la primaria y se dedicó a trabajar el campo con sus padres y hermanos. Gracias a su dedicación, su finca, El Oasis, y al café que allí producen, a su familia nunca le faltó nada. 

A sus 65 años, se describe como una mujer soñadora, que aprovecha cualquier oportunidad para aprender y mejorar. Por eso, dice, se ha involucrado junto a otras mujeres campesinas en los proyectos del Programa WLH como talleres psicosociales y las capacitaciones en educación financiera por medio de Whatsapp. Ella hizo parte de un grupo de diez caficultores que visitaron Tecnicafé, con el objetivo de mejorar los procesos de elaboración de este producto en el Cauca. Allí, además de conocer nuevas formas para cuidar la producción, empaquetado y distribución, Alba pudo conectarse con otros campesinos de la región para construir entre ellos redes de apoyo y mentoría. 

Después de su visita, Alba se convirtió en una multiplicadora del conocimiento que recibió. Además, ha trabajado con sus hijos y esposo para aplicar lo aprendido en su finca y han comprado equipos para mejorar su proceso de tostado y la calidad de sus semillas. Ahora, por primera vez en la historia de la finca El Oasis, ella y su familia esperan cosechar el primer lote de café de especialidad bajo la marca que lleva el mismo nombre de la finca y utilizar los contactos que reunió en Tecnicafé para ampliar su distribución en la región. Como ella misma dice “no hay límites de edad para aprender”.

SDG 1 - FIN DE LA POBREZA
SDG 10 - REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES
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