Amanda Ríos ha convertido la igualdad de género y la eliminación de la violencia contra las mujeres en la bandera del proceso de reincorporación que adelanta en Popayán, Cauca. Madre, lideresa, excombatiente y promotora del proyecto VIVAS, está convencida de que la paz empieza por construir un país en donde las mujeres puedan ser autónomas y se sientan siempre apoyadas y seguras. 

Bogotá, julio de 2022. Miedo, expectativa e incertidumbre fue lo que Amanda Ríos sintió hace casi seis años con la firma del Acuerdo de Paz. Sin tener claridad frente a su futuro y el de sus compañeras excombatientes, emprendió el camino de la reincorporación y encontró en la igualdad de género una oportunidad para ejercer un liderazgo social y político dentro su comunidad en Popayán, Cauca. En esta nueva etapa de su vida, las mujeres serían —y todavía siguen siendo — su principal motivo de lucha.

Poco a poco, Amanda comenzó a involucrarse en estos temas, pero fue hasta su participación en el diplomado con la Universidad Nacional de Colombia sobre prevención de Violencias Basadas en Género (VBG) que ella reafirmó su interés por la construcción de una sociedad igualitaria, justa y libre de violencias para las mujeres. Esta formación fue llevada a cabo en el marco de un proyecto implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y financiado por la Embajada de Suecia en Colombia. 

“Pensábamos que el tema de las violencias contra la mujer eran necesariamente los golpes. No entendíamos los otros tipos de violencia, como la violencia psicológica, las violencias estructurales. Eso lo fuimos comprendiendo poco a poco”, indica.

En ese momento, Amanda supo que lo que aprendió en el espacio de formación tendría un mayor impacto si lo compartía con el resto de las mujeres de su comunidad. Así que decidió apostarle a la difusión de los temas de género con el propósito de que, al contar con información adecuada, sus compañeras también tuvieran las herramientas para contribuir a prevenir y erradicar las violencias basadas en género a las que estaban expuestas.

Con esta idea en mente, ella se vinculó al proyecto VIVAS: Visibles, Valientes, Autónomas y Seguras ,también implementado por la OIM, con apoyo de la Embajada de Suecia en Colombia y que es la segunda fase del proyecto en el cual se desarrolló el diplomado tiempo atrás. “Muchas comenzaron a sufrir de violencias y no tenían con quién comentarlo, ni sabían la ruta adecuada para exponer todas estas situaciones. Eso nos impulsó a conocer las rutas para la prevención de las violencias contra las mujeres que existen por parte de las instituciones y, también, a acompañarlas”, afirma Amanda.

Al participar de VIVAS, Amanda ha aprendido que para prevenir las violencias a las que se exponen las mujeres es importante que ellas tengan sus propias fuentes de ingresos y no dependan económicamente de otras personas. Por eso, ella se ha convertido en una de las lideresas de La Trocha Sentires de la Montaña, un café consolidado como parte del proyecto y que hoy genera oportunidades de empleo para mujeres excombatientes y de la comunidad, además de ser un espacio de encuentro para las personas que le apuestan a la paz en Popayán. 

“Aquí tienen la posibilidad de recibir una entrada económica y de no depender de nadie. En la medida en que sean autónomas, pueden tomar sus propias decisiones en la vida”, explica Amanda frente al impacto que ha tenido lo que ella llama “un espacio para la paz y la reconciliación”. Este café está ubicado en la Casa de la Asociación de Las Manuelitas, en el centro de la ciudad, en donde también funciona el espacio de cuidado de niños y niñas; una apuesta por apoyar el reconocimiento y la redistribución de las labores de cuidado que limitan la participación de las mujeres en otros escenarios.

“Nuestra visión es que la reincorporación tiene que ser integral. No podemos nosotras solas, necesariamente tiene que ser con las comunidades y con un tejido social que nos respalde e impulse”.

Aunque el camino hacia la vida civil ha estado lleno de retos, Amanda trabaja diariamente por construir un país donde la violencia sea un asunto del pasado. Y tiene un sueño claro: “Quisiéramos tener nuestra propia casa para las mujeres en proceso de reincorporación y para las que trabajamos por la paz en el Cauca. Que si alguna mujer tuvo que salir corriendo de su casa, poder decirle que aquí tenemos un espacio para acogerla y apoyarla”, concluye. 

SDG 10 - REDUCCIÓN DE LAS DESIGUALDADES
SDG 16 - PAZ, JUSTICIA E INSTITUCIONES SÓLIDAS